En las dos hípicas en las que he montado a caballo (el centro hípico Adonay y el centro hípico la Plaza) se practicaba esta disciplina hípica.
Sin embargo yo no me empecé a interesar por ella hasta que llegué a la Plaza y todos mis amigos se apuntaron al equipo.
No tarde mucho en empezar a insistirles a mis padres para que me apuntaran, pero parecían un poco reacios puesto que la disciplina les parecía un poco brusca.
Sin embargo, y tras observar varios entrenamientos, me dejaron probar y lógicamente yo me enganché a este deporte que hoy en día es una de las cosas más importantes en mi vida
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