Por casualidad, estaba en el sitio indicado en el momento oportuno, vi como jugaban los hijos de mis amigos: Berni, Checa y Recas (gente decente y de buen vivir, pero más zumbaos que las maracas de Machín), que con la compañía de Alta y la dirección de Nelia se animaron a emular a los chicos.
Yo, la verdad, no había visto jamás un deporte más estético, dinámico y espectacular, así que, decidí unirme a ellos, a los zumbaos claro.
Nada hay más divertido, ni ninguna Mahou mejor, que la de después de un partido.