Empecé a montar con siete años y me caí. Cogí miedo y dejé de montar durante 3 años.
Con once años volví sin nada de miedo y empecé a galopar y a saltar un poco.
Cuando vi cómo se lo pasaban en La Plaza mis amigas jugando al horseball me quise apuntar. Menos mal que Aitor convenció a mi padre… |