Practicaba salto y tras una mala caída, le cogí miedo al caballo y tras unos meses sin montar, mi madre tuvo que vender el caballo.
Tras un año sin montar, volvi a intentar hacer salto y en la primera visita a la hipica me fijé en el horseball… y desde ese momento volví a hacer salto y me apunté al equipo de los Mini-Sharks.
Desde entonces no he vuelto a sentir miedo al caballo y vuelvo a tener el mio propio. |